Según reportes del gobierno Chino, para finales del presente año, más de cuatro millones de turistas habrán visitado Tibet, lo que supone un incremento del 64% en turismo de la región, lo que supone un número record de turistas para el socavado país.
A decir de las autoridades, el incremento se debe a una mejora en el marketing y en la red de transportes de la región, incluyendo el controvertido servicio del tren de alta velocidad chino que ha sido señalado como un método del control chino sobre Tibet y de erosionar su tradicional cultura…
los funcionarios del régimen autoritario prevén que los ingresos derivados del turismo alcancen los $650 millones de dólares, un 73,3% por encima del año anterior por este concepto, gracias a la línea de ferrocarril como el nuevo aeropuerto construido en la región.
En el pasado, sólo se podía llegar a Lhasa, la capital de Tibet, por avión o a través de un largo y arduo viaje por carretera. Desde que se inauguró la línea de tren hace 17 meses, el turismo chino y el comercio con Tibet se han disparado a niveles de primer mundo.
Pero el nuevo servicio de tren es una fuente de preocupación para muchos tibetanos, quienes argumentan que el tren ha facilitado el influjo de inmigrantes chinos, que dominan cada vez más los negocios y convierten a los tibetanos en minoría en algunos pueblos y regiones.
En una declaración realizada en marzo pasado por el Dalai Lama , el líder exiliado advirtió que el número de inmigrantes y la degradación ambiental en Tibet han aumentado desde que el tren empezó a operar, lo cual es motivo de "profunda preocupación". Cabe mencionar que a principios de este mes, el tren fue utilizado para transportar tropas chinas a Lhasa, alimentando la idea de que China está usando el tren para cimentar su dominio sobre Tibet.
















