Durante los últimos 5 años la comunicadora María Fernanda Olvera llevó acabo una investigación de carácter antropológico sobre proyectos musicales vinculados al Rock que se desarrolla en las grandes urbes de México. El primer resultado de este trabajo fue presentado este 14 de diciembre en el Bar Paragüero de la capital azteca, materializado en la presentación oficial del libro Sonidos Urbanos/DF.
Se trata de un catálogo fotográfico en el que se registran los sonidos más representativos de la Ciudad de México y zona conurbada. No es un libro de música, es un libro de los sonidos más relevantes y representativos y su ubicación de origen, tomando en cuenta a todas las zonas por muy lejanas, marginadas o exclusivas que parezcan.
Los parámetros que se tomaron en cuenta para esta obra fueron: Lugar de ensayo (en el df y zona conurbada), que se hayan formado en el periodo de 2000 a 2005, que proyecten un estilo visual y musical particular, y que su música represente un momento relevante, entendiéndose como relevante que en su comunidad, por muy independientes, underground o comerciales que sean, representen un momento importante para la música…
El libro no solo es plasmar la cultura del rock, metal, electro o hip-hop. No solaMENTE son bandas de algunas colonias. Se trata de lo más relevante hecho con calidad en cada uno de los barrios y colonias de la ciudad, porque muchas veces lo relevante no es lo que más vende, lo que más se conoce y mucho menos lo que “todos consideren lo mejor”.
“Sonidos Urbanos registra a 150 bandas que, al hablar de toda una generación, se refleja en las zonas. Tú puedes ver bandas que ensayan en Cuautitlán; que viven ahí, se mueven ahí. Hay otras en Cuajimalpa, en las Lomas, en Pedregal. Por supuesto que los lugares de ensayo reflejan un poco el estrato socio-económico de la banda. No en todos los casos, pero sí en la mayoría”. Comento en entrevista María Fernanda Olvera.
“Hay que entender que es un libro de la Ciudad de México y su música. No es un libro de música propiamente. Porque si fuera así, tal vez tendría que ser muy específico en cuanto a escenas. Vas a una ciudad y existen mapas. Cualquier cosa que se pueda cuantificar se podría mapear geo-referencialMENTE. Pero la música, al ser un poco abstracta, ¿cómo la mapeas?”.
El libro registra una generación de músicos, más allá de escenas independientes o aisladas en el sentido de temporalidad, no de edad, y en el cual se incluyen 593 músicos que el rango de edad va de 15 a 74 años en un período que va de 2000 a 2005. Esta suerte de mapa geo-referencial, según describe la autora, plantea dónde se ubicaron los lugares de ensayos de los músicos e incluye las 16 delegaciones y 59 municipios. Pero en delegaciones como Milpa Alta no se registraron bandas, lo que no quiere decir que no haya músicos en Milpa Alta, sino que simpleMENTE no ensayan ahí.
De los 59 municipios, sólo se registraron cinco. Eso te habla al registrar 15 delegaciones y cinco municipios, 26 géneros distintos de las 150 bandas de una movilidad que nunca se había visto en el Distrito Federal.
La selección de las bandas estuvo a cargo de instituciones y personalidades de diferentes escenas musicales del entorno citadino, estaciones de radio, así como colectivos de hip hop; siguiendo algunos criterios como la originalidad, calidad musical y relevancia. Al final, los 150 más representativos fueron fotografiados y entrevistados en sus lugares de ensayo.
El libro saldrá a la venta en diciembre y podrás ver información, así como fotografías de bandas y proyectos como el Instituto Mexicano del Sonido, pasando por Cabezas de Cera, Fenómeno Fuzz, Tlaxcaltecatl Latin Jazz, Monocordio, Los Elásticos, Play Mobil Project e incluso Moderatto.
Sonidos Urbanos consiste en una investigación de carácter antropológico de diferentes ciudades, a partir de los sonidos más relevantes que se crearon en ellas entre el 2000 y el 2005. La primera parte del proyecto contempla cinco ciudades: DF, Guadalajara, Monterrey, Tijuana, Los ángeles. El resultado final será una colección única en su especia, en el cual se intenta registrar a manera de memoria histórica a los creadores de sonidos que han marcado estos cinco años.

















