JAPÓN da Enseñanzas de HONOR ante el DOLOR a una SEMANA del TERROR

Todos hemos conocido la enorme tragedia que embarga a Japón. Muerte, sufrimiento, crisis, desabastos, peligro, pero sobre todo dolor... Tras una semana de que el mundo ha estado en empatía directa con estos y otros muchos temas que pesan sobre los nipones, llama la atención la reacción calmada y contenida de muchos japoneses ante la adversidad, lo que expertos de todo el mundo consideran que su determinación como pueblo radica en particularidades culturales para explicar esa postura, y señalan que, en esa cultura, es una manera efectiva de procesar el duelo.

Eficacia, honradez, solidaridad, honor dejan de ser palabras al atestiguar la manera de actuar de cada persona en este admirable país...

Los expertos han señalado que en Japón existen dos términos "el tatemae", o comportamiento en público, y "el honne", los sentimientos y deseos verdaderos de la persona. En este caso el tatemae gana. Cuando las emociones son negativas perjudican a los que están alrededor. Existe la creencia de que transmiten una energía negativa, y eso es algo que hay que evitar.

La japonesa es una sociedad de grupo donde lo importante no es que el individuo triunfe, sino que lo haga el grupo y para eso el individuo está dispuesto a sacrificar cosas suyas, reprimen sentimientos para que el resto no se contagien de ese elemento negativo.

Ellos saben que están mal, pero no lo expresan para que el grupo no tenga un dolor tan grande y pueda seguir trabajando en buscar a las víctimas, o recuperarse. Al ser una cultura colectivista que siempre buscan el apoyo de los otros, esperan la respuesta del grupo y a su vez el grupo se siente cuidado por el grupo. Sin embargo, esto no quiere decir que los japoneses no estén sintiendo el dolor, sólo que no lo expresan de la forma que se haría en otras sociedades...

Los expertos dudan que esta manera de manejar los sentimientos tenga efectos negativos muy sustanciales sobre la salud emocional de los individuos.

De hecho si se comparan las estadísticas, en Japón no se observa una tasa de depresiones más alta que en otros países desarrollados. Varios analistas de la colectividad humana coinciden en que si miramos a la patología en Japón comparado con España no hay diferencia. Esto quiere decir que la cultura no está creando unos límites que dificulten que alguien procese su duelo y que luego eso se convierta en patología, en tristeza o en depresión.

Para los latinos es, más que literalMENTE, estar del otro lado del mundo... Algunos expertos han recurrido a la parábola de un jinete que monta un elefante para explicar la diferencia cultural emocional que existe entre el pueblo japonés y el latino.

El jinete sería la parte racional y el elefante las emociones. Lo ideal es que el jinete guíe a las emociones. En las culturas latinas el elefante se desboca, no siempre está controlado por el jinete, mientras que en la cultura japonesa el jinete, controla y lleva y es el que a veces ignora y tapa al elefante. Y es que la forma de expresar la emoción está fuerteMENTE mediatizada por la cultura.

Los latinos expresamos mediante el sensacionalismo del dolor. Pero con la tragedia japonesa hemos aprendido que las imágenes de destrucción también pueden mostrar dolor. Al ver una imagen de un barco que está y luego no está o de casas que desaparecen, estamos ante imágenes cargadas de contenidos, podemos intuir el dolor y sabemos que eso conlleva muerte, aunque no veamos los cadáveres.

Expresar para nosotros es sano, pero es sano porque la cultura lo permite y espera que hagamos eso. Aunque los expertos están de acuerdo en que, sin importar como lo hagamos, es importante expresar las emociones, lo cierto es que hay que admirar al pueblo japonés.

Hay que admirar su entereza a salir de la sensación de derrota mediante el trabajo colectivo inmediato, la solidaridad incondicional, la presteza de auxilio, la honradez de su pueblo y sus gobernantes.

Saludos al pueblo japonés, que seguro demostrará una vez más porqué es el pueblo del sol naciente. Mientras que de este lado del charco tenemos mucho que aprender y es una lástima que tengamos que señalar esto, y muchas otras cosas más, por el conducto del dolor ajeno...

El proceso de duelo consta de las etapas Negación, Ira, Depresión, Negociación y Aceptación; los japoneses aceptan con honor.

Playeras Negro Disaster


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