MUERTE y OFRENDAS, tradición MEXICANA con Orígen PREHISPÁNICO y de ESPAÑA

Si bien la muerte es un tema recurrente en todas las culturas alrededor del mundo, cada grupo tiene su forma particular de entenderla e interpretarla y México no se queda atrás, pues nuestra celebración de Todos los Santos y los Fieles Difuntos es famosa por su colorido, por la solemnidad, el respeto y alegría con que se reciben a las almas de los parientes fallecidos.

Esta tradición de poner ofrendas para recibir las almas de nuestros difuntos tiene sus orígenes en las costumbres de los indígenas antes de la llegada de los españoles y en las costumbres de los españoles antes de llegar a la Nueva España.

Los indigenas y la muerte antes de La Conquista

Para los indígenas en la época prehispánica el hombre estaba compuesto por el cuerpo como la parte tangible de su existencia y por entidades anímicas invisibles que habitaban dentro de él; las tres principales eran teyolía, tonalli e ihíyotl. Al momento de la muerte el cuerpo se separaba de sus entidades invisibles, cada una de ellas se dirigía a un lugar distinto, y la forma de morir determinaba el destino de cada una.

El tratamiento a los cuerpos era distinto dependiendo de su condición social, sin embargo, todos llevaban una ofrenda, ya fuera para hacer notar que pertenecieron a la nobleza y/o para que tuvieran qué comer en el largo camino a recorrer hacia su destino y por si tuvieran la necesidad de pagar algo que hicieron incorrectaMENTE.

Se creía pues que el único paraíso en donde no se trabajaba era el Sol a donde llegaban los guerreros y las mujeres fallecidas durante el primer parto, los demás difuntos tenían que trabajar en el lugar a donde llegaran en diferentes tareas como conducir la lluvia.

Había días específicos para las fiestas dedicadas a los difuntos.

Éstas coincidían con el final del ciclo del maíz, en ellas se sacrificaban animales, se hacían ofrendas de comida y mantas a los dioses de la muerte, se entonaban cantos al ritmo de los tambores, llevaban tamales al lugar donde estaba enterrado el difunto y la gente en sus casas ofrecía comida a sus familias.

Los españoles y la muerte antes de La Conquista

En investigaciones recientes se ha podido constatar que en España durante el siglo XVI cada año se hacía una visita al cementerio para colocar pan, vino y flores sobre las tumbas, y se creía también que los difuntos visitaban sus hogares por lo que las familias no ocupaban sus camas para que las almas pudieran descansar.

Aunque el proceso de conquista en Nueva España cortó de tajo costumbres que los indígenas tenían a nivel político, religioso y social, muchas ideas anteriores a ella prevalecieron gracias a la mezcla entre pensamiento indígena y español, dando origen a nuestras tradiciones actuales.

La Ofrenda, fechas y sus elementos actualMENTE

Hoy en día la celebración del día de muertos comienza el 30 de octubre ofrendando flores blancas y velas para los niños que murieron sin ser bautizados y el 31 de octubre está dedicado a los niños. El 1o de noviembre a las doce del día llegan los adultos y el 2 de noviembre las familias van al panteón a limpiar las lápidas y a escuchar misa para en la tarde levantar la ofrenda y repartirla entre sus familiares.

Las ofrendas varían dependiendo del estado de la República al que pertenecen, pero comparten algunos elementos comunes.

El papel picado de colores encendidos con claveras que aluden a las actividades cotidianas en el mundo de los vivos representa la alegría de sus deudos para recibirlos, el copal es un elemento puraMENTE prehispánico que sirve para limpiar la energía del lugar y para guiar el alma del difunto hacia la ofrenda. Las velas son la luz que los guiará al mundo de los vivos pues el camino hacia acá está lleno de oscuridad, el agua refleja la pureza de las almas, simboliza la fertilidad en la vida y la siembra y sirve para que el difunto mitigue su sed.

El olor de las flores de cempoaxochitl también le servirá de guía. La comida, el pan y las bebidas alcohólicas son para que el difunto y su familia los disfruten, pues es la única vez en el año que podrá comer la esencia de los platillos que le gustaron en vida y que sus deudos podrán compartir la mesa una vez más con él o ellos.
Estos días son una buena oportunidad para tomar algunas fotos o simpleMENTE para disfrutar de nuestras bellas y ricas tradiciones.

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