MusicalizARTE un film
Y el audio se convirtió en parte integral de la imagen...

Deleite platicadito y en muchos casos sin registro, fueron el resultado de aplicar sonido donde no existía; el cine mudo. Por un piano o con toda una orquesta sin butacas, algunas veces improvisadas y otras concebidas únicamente para el film de aquella ocasión, esta dinámica fue despachada por el cine sonoro de la película El cantor de jazz (Warnner Brothers, 1926).

Esta idea ha sido retomada de diversas formas, quisiera creer que primero por nostalgia y después como conceptualización artística, pero actualMENTE es una oportunidad de exposición, recibir u otorgar menciones honoríficas y escalar a la pluralidad en el séptimo arte, espero, generando más arte.

Algunos hechos que "tocan" por si solos

El primer referente notable (seguro que no fue el primero) es el de Club Foot Orchestra, fundada por el estadounidense Richard Marrito, quien desde 1983 y vigente a la fecha, es conocido por su arte alternativo (etiquetado también como performance) y su incursión a este en 1987 al musicalizar El Gabinete del Dr. Caligari (Robert Wiene, 1920) por su conjunto de distorsiones y atmósferas surrealistas.

En Argentina La National Film Chamber Orchestra (NFCO), trabaja desde 1991 reuniendo músicos. Después de varios encuentros, en 2004 Charly García se sumó a la orquesta fundada y dirigida por el guitarrista Fernando Kabusacki para la película El fantasma de la Opera (Rupert Julian y Edward Sedgwick, 1925), presentación que impulsó al proyecto para conocimiento del público. Fito Paez y Juana Molina entre otros, han pasado por la formación que actualmente coyuntura con la Filmoteca de Buenos Aires y el canal 7 TV Argentina.

En 1994 Gillian Anderson presento en vivo junto a la orquesta filarmónica de Brandenburgo, la recuperación del acompañamiento original de Nosferatu: Una sinfonía de horror (F. W. Murnau , 1922), compuesto por Hans Erdmann en 1922, quien a su vez tomo la obertura de la ópera The Vampire (Heinrich Marschner, 1828), obra que desapareció con la quema de copias de la película por la emocional esposa de Bram Stoker. Diversos artistas y músicos independientes han acompañado a este el film.

El referente mexicano es de Ensamble Cine Mudo de Jose Serralde, que desde 1998 une a músicos invitados de acuerdo al film, en busca de documentar, componer o interpretar imágenes en movimiento. Serralde, que el pasado mes de junio regresó después de un año y medio de receso, ha hecho como su tradición la técnica de improvisación guiada, que se expande a musicalizar cine y cortometrajes nacionales.

Los rockeros mexicanos no se quedan atrás; el Festival de Surf y Cine realizado el pasado julio, reunió bandas independientes del género para musicalizar en vivo algunas de las películas del Santo. En esos días otro hecho rebaso expectativas: El Ciclo Bandas Sonoras: Cine mudo a ritmo de rock en la Cineteca Nacional, sede que por primera vez sirvió a esta dinámica reportando llenos totales. Los Gatos iniciaron el ciclo, en mi opinión, de manera no muy atinada para el culto de Nosferatu. Alonso Arreola (La Barranca) y su hermano Chema regalaron silbatos a algunos asistentes, y con una indicación mímica antes de comenzar la película El Chico (Charles Chaplin, 1921), lograron una interacción al convocar los silbidos en cada presentación a cuadro de la policía. Por último regalaron CDs y convivieron con la gente; ojalá y se vieran continuamente este tipo de sorpresas. Alejandro Otaola (Santa Sabina, La Barranca, San Pascualito Rey) realizó un ensamble fungiendo como director, pianista y guitarrista; logró de nueva cuenta empatar al arte experimental del film El Hombre de la Cámara (Dziga Vertov, 1929), del cual extrajo algunas escenas para videos de su proyecto solista en apoyo a su disco Fractales (2007) y para el que también logró convocar talentos de la escena musical independiente. El dúo Yokozuna demostró estar por encima del rock irreverente que los ha caracterizado; seriedad, destreza, precisión, estudio, excelente gusto y basta experimentación… estridencia poderosa y consciente al igual que METROPOLIS (Fritz Lang, 1926), aclamado film que musicalizaron.

Predicciones para los Protagonistas

Djs, agrupaciones, ensambles, orquestas, solistas o duetos, conocidos o no, todo aquel que se jacte de ser músico puede proponerse esta tarea, incluso con el audio original (bajándole el volumen por supuesto). Los artistas, aquellos que nos regalan momentos etéreos, serán homenajeados de pie si sobrepasan las expectativas del público, y de mínimo, estarán vigentes por su participación.

Los foros, privados y gubernamentales, han observado la enorme demanda de este tipo de propuestas que vinculan lo cineasta a lo musical, y de hecho se espera que deduzcan los prometedores beneficios. Creo que seguirán abriendo sus puertas y deberían incrementar el número de funciones, apoyar con la difusión y ayudar en lo posible a estas realizaciones mediante convocatorias o concursos.

El entretenimiento, la interacción con el público y la experimentación de sonidos (en tiempo, concepto, contexto y ritmo) que cuadren lo más cercano a la imagen, son posibilidades para generar más arte... Y si este se va a popularizar, ¡mejor, el arte popular RULES!

La gran responsabilidad de quien organiza, de quien asiste y de quien se presenta es el respeto a la película, al público, al foro y a la música. Afortunadamente para la audiencia en general será una práctica cada vez más habitual. El público saldrá ganando, pues de mínimo se llevarán un paquete de entretenimiento que incluye experiencias únicas e irrepetibles.

Además de los clásicos del cine mudo y sonoro, hay animación, cortos, documentales y hasta películas porno vintage... ¿El límite? Lo que se pueda exhibir en una pantalla grande.

¿Qué esperar de una función musicalizada en vivo?

Hay que ser exigentes pero también tolerantes; los músicos deberían analizar y tomar en cuenta a la película, y los foros deberían considerar al músico; la luz de la pantalla a veces no es suficiente para permitir la ejecución, el tiempo del film puede ser agotador para los músicos y ellos podrían carecer de silencios u omitir sonidos en algunos momentos que deberían ser necesarios. El reto sigue vigente en cada función; esperemos que no caigan en lo efímero o en lo nihilista...

Y no olvides, a menos que estés musicalizando: GUARDA SILENCIO, en serio, CÁLLATE, APAGA TU CELULAR, si es necesario chíflale al cácaro o hazle Tshuuu a los desagradables irrespetuosos. Disponte a disfrutar, recuerda que son momentos… ¡Permítete asombrar!

Playeras Negro Disaster


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