
El número de jóvenes desempleados en el mundo marcó un récord de casi 81 millones en 2009 y el corto plazo se presenta tan desalentador que se empieza a hablar del riesgo de estar manteniendo una "generación perdida", mejor conocida como los "Ninis".
En el contexto del Día Internacional de la Juventud 2010, el rector de la Universidad Nacional Autónoma de México, José Narro Robles, consideró una vergüenza que haya 7.5 millones de jóvenes mexicanos que ni estudian ni trabajan (los ninis), de los cuales 6 millones son mujeres.
El rector señaló que, de acuerdo con datos del Consejo Nacional para la Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval), cuatro de cada cinco mexicanos de entre 12 y 29 años viven en condiciones de pobreza o vulnerabilidad.
Para Alfredo Nateras, investigador de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM), estos ninis representan el 22.8 por ciento de los 33 millones de jóvenes que reporta el Coneval, y quienes están en riesgo de terminar como mano de obra accesible para las bandas de crimen organizado...
"El crimen organizado es una alternativa real para ellos. Suena duro, pero muchos se preguntan ¿para qué estudio si el narco me da todo?", asegura el académico.
Pero, ¿Porqué es tan alarmante esta situación? ¿Qué no basta con ampliar las matrículas de las escuelas, mientras nuestros gobernantes continúan trabajando para frenar la crisis y seguir por el buen camino?
Estos cuestionamientos, entre otros, han encontrado eco durante los últimos años al interior de las cúpulas de poder, los partidos políticos e incluso en sectores gremiales como el magisterio, pero dejan de lado el asunto de fondo que, en México, es más que evidente: los abismos sociales.
Mientras 17.3 por ciento de los jóvenes en Baja California Sur viven en condiciones de pobreza y vulnerabilidad, en Chiapas la cifra de chicos en estas condiciones alcanza 75.7 por ciento.
Ese es el tamaño de la desigualdad que es disfrazada en los discursos y planteamientos de los que "saben".
Un informe de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) señala que la tendencia es que este año, y también durante el 2011, continúe creciendo el desempleo entre los 620 millones de jóvenes laboralMENTE activos, lo que podría derivar, según el expediente, en un potencial de disturbios, crímenes y violencia.
Pero sobre todo de que aparezca una "generación perdida" formada por jóvenes que abandonaron el mercado de trabajo y perdieron la esperanza de regresar para poder ganarse la vida de forma decente...
"La incapacidad para encontrar empleo crea una sensación de inutilidad e inactividad entre los jóvenes que puede llevar a un aumento de la criminalidad, los problemas de salud mental, la violencia, los conflictos y el consumo de drogas", afirma Sara Elder, economista de la OIT y autora del informe "Tendencias mundiales del empleo juvenil 2010”
En porcentaje, el desempleo juvenil aumentó del 11.9% en 2007 al 13% en 2009, la mayor de las últimas dos décadas, señala la investigadora. Los jóvenes de países en desarrollo, donde vive el 90% de la población activa de entre 15 y 24 años, son los más golpeados, puesto que los que pasan directaMENTE a engrosar las filas de los desempleados.
El documento también apunta que "los jóvenes se emplean en actividades poco o nada remuneradas y se hacen cada vez más vulnerables. En los países en desarrollo, los efectos de la crisis económica amenazan con agravar los déficits de trabajo decente para jóvenes, de lo que resulta un aumento del número de jóvenes condenados a la pobreza y mantiene el ciclo por lo menos una generación".
El número de jóvenes de entre 15 y 24 años que en los países ricos quieren trabajar pero no encuentran empleo pasó de 8.5 millones en 2008 a 11.4 millones en 2009, un aumento del 34.1%.
"El mayor nivel de crecimiento del desempleo desde que recogemos los datos, en 1991", afirmó Elder, señalando que las economías desarrolladas, como las de la Unión Europea, adoptaron programas de protección e incentivo del empleo joven, pero el peligro ahora son las presiones para suprimirlos.
Steven Kapsos, economista de la Unidad de Tendencias de Empleo de la OIT lamentó que "los jóvenes ya no saben dónde ni cómo buscar empleo..."
Los jóvenes son el motor del desarrollo económico, desaprovechar este potencial es un desperdicio económico que puede menoscabar la estabilidad social", concluyó Kapsos.
Ninis o generación perdida, lo cierto es que para transformar esta tendencia, el país tiene que invertir en la juventud.
En palabras del rector de la UNAM "México va a salir adelante, pero lo haremos más rápido y mejor si primero tomamos plena conciencia de nuestros problemas, deficiencias y dificultades. Si sólo se pretende matizar las cosas, si nos planteamos un mundo color de rosa, nos vamos a equivocar de manera muy grave. Y en el caso de la juventud tenemos problemas..."

