¿Qué TAN SANA es el AGUA EMBOTELLADA?
Paisajes montañosos, bosques, gente haciendo yoga, siluetas envidiables y demás imágenes conceptuales sobre la salud y el medo ambiente son las que asocia la mercadotecnia aplicada al consumo del agua embotellada, pero... ¿estas imágenes realMENTE dicen más que mil palabras?

A decir de los investigadores, el agua embotellada es sólo agua. No tiene nada especial, es sólo agua potable. Lo que hay que valorar sobre su fama de "benéfica" vs "saludable" es el impacto que su producción y distribución tienen realMENTE. El presente artículo no tiene por objetivo desacreditar a las empresas que se dedican a la comercialización de agua embotellada, sino ofrecer información verídica a todos aquellos que nos dejamos enajenar por la idea de ser mejores en base a lo que consumimos.

Consumo de agua
Verdad: Con el dinero que se gasta anualmente en el mundo en agua embotellada, y el gasto que genera tanto plástico tirado a la basura, se podrían mejorar el agua pública y así no tener la necesidad de comprar agua en botellas de plástico.
Cierto: La mayoría de las botellas están hechas de polietileno tereftalato (PET), un plástico derivado del petróleo que es totalmente reciclable. Pero la mayoría de estos envases acaba en la basura sin que llegue a reciclarse más de un 20% y, en un entorno natural, cada botella puede tardar más de 1000 años en biodegradarse.
Mentira: "El agua es de todos". En todo el mundo el agua que sale de su gripo suele estar privatizada., de hecho, en el siglo XXI el agua ha sido llamada el "oro azul". Con la proliferación del agua embotellada, la extracción industrial del agua de sus lugares de origen por compañías privadas puede provocar graves desequilibrios medioambientales y económicos, especialmente en países en desarrollo con problemas de sequía.
De hecho: El agua embotellada se tiene que transportar a sus lugares de consumo, en ocasiones a miles de kilómetros. En este sentido, el consumo de esta mercancía sirve incluso para incrementar la contaminación producida por el uso de combustibles fósiles que se emplean en su transporte.
Luego entonces la pregunta forzosa es ¿Qué podemos hacer?

De hecho si existen alternativas para decirle NO al agua embotellada y que tampoco signifique tener que tomar agua del grifo, de la cual no nos gusta el sabor o le tenemos desconfianza. Lo mejor es educarnos a hervir el agua para después, una vez fría, llevarla con nosotros en termos de acero inoxidable. Para evitar el mal sabor hay muchas marcas de filtros que se pueden poner en cualquier toma de agua casera o de oficina, y no son caros; y el agua que nos van a brindar no será diferente a la embotellada.

Convertirnos en consumidores responsables, evitando comprar productos de empresas que únicamente simulen ser amigables con el ambiente. Si bien el mercado latino no se considera digno de invertir en materia de tecnología verde, existen empresas que ya comienzan a desarrollar plásticos biodegradables, o bioplásticos, como la marca norteamericana Biota que envasa su agua mineral en envases fabricados a partir de maíz, que se descomponen fácilMENTE en agua y material orgánico y pueden incluso compostarse.
Te recomendamos el siguiente video con ejemplos creativos de reciclaje de plástico: Ver video

Playeras Negro Disaster


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