
Primero pintora y luego artista
Y ya que estamos hablando de la mujer, aunque la verdad yo prefiero llamarnos el ser más extraño y maravilloso del universo, Rigel Herrera Bracho es una de las tantas mujeres exitosas en México, sin que por ello sea una mujer a la que ajusten las etiquetas que nuestra sociedad a menudo utiliza para catalogar a la gente.
Rigel es artista, observadora y entusiasta. Sus pinturas salen del ambiguo parámetro de normalidad y moralidad establecidas y por eso fue que llegó a nuestra cabina por aquello de la disidencia. El tema dentro de sus lienzos es la mujer y su cuerpo, plasmando a este extraño y maravilloso ser desde un punto de vista hiperreal, femenino y erótico. Su cuerpo, puesto como esa delicia compuesta por curvas de piel acompañadas de objetos-fetiches dentro de un discurso visual ataviado con torneadas piernas, bocas pintadas, medias y demás enseres que remiten al placer muchas veces censurado.
Rigel y su obra son conocidas y reconocidas con enorme fuerza fuera del país que le da su origen, pues en nuestro México la mujer y su cuerpo viven dentro de una sociedad pudorosa y silenciadora de los temas para ella incómodos.
Así pues, Rigel Herrera con sus obras hace vibrar en cada ser que las mira las fibras más sensibles que se mueven en la casi invisible frontera que divide lo "mirable" de lo "no mirable", provocando a gritos la libertad de una sexualidad sin límites de genero.

