
Para toda la gente (que habemos muchos) que gustamos de pasear en lugares pintorescos, atractivos y sobre todo accesibles, preparamos este pequeño artículo sobre Tepotzotlan, un lugar mágico que tiene todos estos ingredientes y más para saciar nuestro espíritu vagabundo...
Tepotzotlan viene del náhuatl y significa junto al jorobado. Se ubica al norte del Estado de México a 45km del Distrito Federal por la autopista México-Querétaro y hacia el noreste del Valle de Cuautitlán-Texcoco, por lo que resulta ser un maravilloso sitio que visitar para la gente del centro de la república mexicana. Con sus construcciones tradicionales y aire campirano, este es uno de esos pueblitos que en domingo tiene un tianguis en el que puedes encontrar desde pulseras tejidas, bolsas de manta, playeras, deliciosas quesadillas hasta artesanías de tipos variados como canastas, juguetes de madera, carpetas y manteles, etc.
Lo que de verdad uno no puede dejar de ver, primero por su tamaño y luego por su magnificencia, es el templo jesuita dedicado a San Francisco Javier. Me refiero a la iglesia del pueblo, pues. Su fachada es considerada la representante del estilo churrigueresco en México y su construcción data del año 1670. Como nota al margen precisamos que el churrigueresco es una variante del estilo barroco y se caracteriza por el uso de elementos cuya forma recuerda la figura de un cuerpo humano representado de forma abstracta, este estilo se caracteriza además por el recubrimiento total de las estructuras con ornamentos de diferentes formas en las que podemos encontrar vegetales, figuras geométricas y elementos fantásticos. Los retablos dentro del templo de San Francisco Javier, es decir, los ornamentos dorados que están atrás de la mesa desde donde se oficia la misa, también son de este peculiar estilo.
Al lado de la iglesia está lo que fue el colegio para novicios de San Francisco Javier en donde, actualmente, se encuentran las instalaciones del Museo Nacional del Virreinato que alberga la colección más importante de objetos coloniales de nuestro país. Entre estos hermosos objetos podemos encontrar pinturas de Cristóbal de Villalpando, Juan Correa, Martín de Vos y Miguel Cabrera, así como también múltiples utensilios de plata de la época, imágenes religiosas talladas en marfil, armaduras, textiles, muebles y más...
En uno de los jardines de este Museo del Virreinato, está un objeto parecido a una fuente decorada con unos peces grandes de piedra, que es en realidad una caja de agua original de la época. Se le llamaba caja de agua al remate de un acueducto, es decir a la parte final del mismo y se usaban para que la gente sacara agua con sus cántaros en la época colonial. El acueducto de Tepotzotlan, conocido internacionalmente como "Los arcos de Xalpa" o "arcos de sitio", es una monumental obra levantada en la época colonial a principios del siglo XVIII que servía para transportar el agua dulce a través de la ciudad.
En el centro de la Ciudad de México existe una caja de agua del mismo estilo que la de Tepotzotlan precisaMENTE en la ubicación de Salto del Agua, justo en frente de una iglesia que parece estar a la mitad de la calle y muy cerca del mercado de Arcos de Belén, justo allí terminaba el acueducto que traía el agua dulce desde Chapultepec a la ciudad de México en la época colonial.
Después de este breve recorrido en palabras por "Tepotzotown", como también se le conoce, sólo me queda recomendarles que antes de salir de esta maravilla de población, y después de entrar al museo, hay que comerse unas buenas quesadillas en el mercado, echarle un vistazo a la cruz en el atrio de la iglesia y dar una vuelta por las callecitas para ver qué otros tesoros podemos encontrar... A pasear se ha dicho!

