
Muchas culturas alrededor del mundo consideran que tomar una fotografía implica robar el alma de la persona retratada, sin embargo, considero que tomar una foto implica mas bien poner un pedacito de alma en cada una de las imágenes tomadas para transmitir algo, sin esperar que todos sientan lo mismo al ver una foto en particular. La magia de todo esto es hacer que con un objeto retratado en un contexto particular las personas puedan experimentar diversas sensaciones e incluso sentir lo mismo que el fotógrafo pensó y tuvo en su corazón cuando tomó la foto.
Luis Rasilvi es fotógrafo autodidacta e inició en el mundo de la fotografía por pasión, por ésa chispita que sólo ellos (los fotógrafos) llevan en el alma y que se alimenta de las caras de sorpresa de los espectadores que no les queda más que tirar baba cuando ven su trabajo. “Soy demasiado visual y veo la oportunidad de una foto en todo, sea bueno o malo” Para Luis, la fotografía se ha convertido en algo más que un “hobbie”, e incluso más que un trabajo. Para él es la oportunidad de manipular el mundo que todos vemos y hacerlo suyo por medio del lente de su cámara y una computadora; alterando y creando instantes de realidades conocidas y desconocidas sin que a nadie deje de parecerle; es librar el reto de ver en un lugar lo que nadie más vería y fotografiar lo que nadie más encontrará...
