El gran desafío en los últimos años se ha centrado en lograr que la población que hoy tiene mayor expectativa de vida, envejezca en forma saludable. Es una batalla difícil, ya que se enfrenta a estilos de vida que reducen las posibilidades de verse y sentirse joven al llegar a la madurez…
Ahora bien, a diferencia de lo que muchos podrían pensar, el secreto de una vida más larga y saludable no pasa por costosos ni exóticos tratamientos, sino por la adopción de cuatro simples hábitos de vida: comer cinco porciones de frutas y verduras al día, no fumar, beber alcohol en forma moderada y hacer ejercicio físico de forma regular.
De acuerdo con un reciente estudio de la Universidad de Cambridge y el Consejo de Investigación Médica del Reino Unido, que consistió en un seguimiento a casi 20 mil personas por más de diez años, la combinación de estas cuatro medidas aumenta la expectativa de vida hasta en 14 años. Esto lo consigue reduciendo el riesgo de muerte por enfermedades cardiovasculares y respiratorias.
Estos son las 4 claves para vivir más y mejor:
Cinco: el número mágico: Se ha comprobado que el consumo de cinco o más porciones de verduras y frutas puede reducir la incidencia de ciertos tipos de cáncer, enfermedades al corazón y diabetes, además de controlar el peso corporal. El último informe de la Organización Mundial de la Salud (OMS) establece que la baja ingesta de verduras y frutas se encuentra dentro de los 10 principales factores de riesgo de estas patologías. Se estima que anualMENTE se podrían salvar 2,7 millones de vidas con un consumo suficiente de estos alimentos… ”Hay que acostumbrarse a mezclar los colores que nos ofrecen las frutas y verduras, los rojos con verdes, anaranjados con amarillos, morados. Por ejemplo, en los rábanos encontramos altas concentraciones de polifenoles; en las hojas verdes, como la lechuga y espinacas, flavonoides y en los frutos secos, vitamina E”. Estas sustancias son conocidas por su efecto antioxidante, es decir, reducen el impacto del envejecimiento en el cuerpo.
Una razón más para decir adiós al cigarrillo: Según el estudio, dejar de fumar es el cambio de hábito con mayores beneficios, mejorando la salud de las personas en un 80%. Loa expertos sostienen que “en una persona que nunca ha fumado se mantiene el adecuado funcionamiento de las células de las paredes de las arterias, preservándose los mecanismos naturales de reparación. En alguien que trota, por ejemplo, el flujo sanguíneo es más potente y los vasos sanguíneos son capaces de desarrollarse, supliendo así a las arterias previamente dañadas por el tabaquismo, ya sea en los muslos o en las piernas”. Aunque se sabe que los fumadores tienen mayor riesgo de sufrir varios tipos de cáncer, es menos conocido que este hábito aumenta las probabilidades de padecer aterosclerosis. Esta enfermedad consiste en el depósito de placas de colesterol y calcio en las paredes internas de las arterias, por lo que disminuye la irrigación sanguínea al órgano al que llega esa arteria. Al bloquear el flujo hacia órganos vitales como el corazón o el cerebro, se produce la muerte de células, lo que es conocido como infarto (del miocardio o del cerebro), en muchos casos fatales.
Beber alcohol en forma moderada: Si, si, ya se que es la que menos nos puede gustar a los chavos. Pero les comentamos que, aún cuando el consumo excesivo de alcohol se asocia con enfermedades graves, como cirrosis hepática y algunos tipos de cáncer, violencia y accidentes de tránsito, su ingesta en forma prudente conlleva beneficios indiscutibles. Es por ello que los “consumidores moderados” tienden a vivir más que los abstemios… Así es. Los efectos positivos de la ingesta liviana de alcohol están demostrados. Se especula que su efecto protector se debería al aumento del colesterol-HDL (protector), a la inhibición de la agregación plaquetaria (reducción de la trombosis) y de hecho el vino tinto puede tener efectos adicionales por el efecto de los antioxidantes que contiene. ¡OJO! Sin embargo, la evidencia no es lo suficienteMENTE fuerte como para recomendar a los abstemios beber en forma moderada, teniendo en cuenta los peligros del abuso del alcohol y su alto nivel de adicción…
Todos los ejercicios sirven: ¡Cualquier tipo de ejercicio es recomendable para tener y mantener un buen estado físico! La única diferencia está en los beneficios complementarios de la actividad física que la persona escoja: Si hacemos pesas vamos a mejorar la musculatura y si nos dedicamos a la natación ganaremos resistencia cardiopulmonar. Son varias las razones por las que la actividad física aumenta la sobrevida: Disminuye el riesgo de enfermedad cardiovascular, los niveles de colesterol, estrés, azúcar en la sangre, mejora los procesos oxidativos biológicos, refuerza la inmunidad y conlleva una mejoría en los hábitos alimentarios.
Ahora bien, a quienes van a realizar algún tipo de ejercicio por primera vez, los especialistas aconsejan la realización de un chequeo médico que incluya control cardiovascular. A las personas de la tercera edad recomienda evitar los deportes de contacto como trote o salto, para impedir lesiones osteomusculares.
