Patrick y Susan conforman la pareja más polémica de nuestros tiempos, manteniendo su relación en una difícil batalla legal…
El tema es que Patrick y Susan son hermanos y su relación es legalMENTE considerada un delito llamado incesto.
La historia comienza hace muchos años, cuando Patrick fue entregado a los 3 años en adopción. Después de cumplir los 24 años, el joven fue a visitar a su madre natural y a su hermana, Susan, de 16, a la que no conocía… La visita ocasional de Patrick se fue alargando y, tras cumplir un año del reencuentro familiar, la Oficina de Protección a la Juventud lo acusó de incesto ante el Tribunal Federal. En ese momento Susan ya estaba embarazada de Eric, su primer hijo.
Tras el nacimiento del tercer hijo de la pareja, en 2004, Patrick fue condenado a prisión y los niños fueron llevados a un hogar estatal.
La pareja argumenta que prohibir su relación va contra el derecho a la autodeterminación de la sexualidad en personas adultas y libres, por lo que Patrick y Susan apelaron en última instancia ante el Tribunal Constitucional alemán. Pero la máxima instancia judicial del país ratificó que el incesto es delito, aduciendo el argumento de que las descendencias de parejas de hermanos padecen de defectos genéticos.
La "argumentación genética" del Tribunal Constitucional ha provocado un debate entre juristas, dond se ha señalado que "este argumento descansa en la idea de que sería mejor impedir nacimientos de niños en los que se pueda suponer que no serán completamente sanos". Es la misma lógica que está detrás del concepto de "vida indigna de existir" del nacionalsocialismo.
Salvo rarísimas excepciones, en las más variadas culturas y prácticaMENTE durante toda la historia ha existido una prohibición del incesto.
Algunos juristas sostienen que las normas de derecho deben estar separadas de la penalización del incesto debido a conceptos morales de la sociedad. Pero, al parecer, el problema de dirimir uno de los más antiguos y persistentes tabúes de la historia tiene demasiadas implicaciones para ser resuelto en la sala de una corte alemana.
A Patrick y Susan les quedan pocas salidas. Patrick deberá ir a la cárcel por un año más, mientras su abogado intenta la última opción, que el Tribunal Europeo de Derechos Humanos resuelva el caso. Si logran ser escuchados, los hermanos habrán provocado una pequeña revolución, no sólo respecto a una posible despenalización del incesto, sino al fijar un nuevo límite entre lo que puede hacer un ciudadano y lo que puede controlar el Estado.
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