
Ni tan Rudo, ni tan Cursi, simpleMENTE la realidad supera a la ficción… O por lo menos es lo que se puede dilucidar de la “Operación Mapache”, también conocida como “Proyecto Reckoning” que, desde hace 15 meses, la Agencia Antidrogas de USA (DEA, por sus siglas en inglés) realiza en colaboración con la Procuraduría General de la República (PGR) en una investigación conjunta, que ha llevando a la detención de Wenceslao Álvarez Wencho, propietario de los equipos de futbol mexicanos “Mapaches de Nueva Italia” (de Segunda División) y “Mapaches de Zihuatanejo” (de Tercera División).
Por lo delicado de las investigaciones que se realizan, los voceros de la agencia en Washington evitaron confirmar o negar la información de las indagaciones que sus agentes realizan actualMENTE en México, Colombia y Estados Unidos en colaboración con las autoridades de esos países.
Lo que se sabe es que, durante los últimos siete años, los agentes estadounidenses se habían centrado en las operaciones de tráfico de los cárteles mexicanos, cuando detectaron la intervención de éstos en el futbol mexicano y colombiano, especialMENTE porque algunos narcotraficantes comenzaron a hacer público su interés en el “deporte”y a tomarse fotografías con los jugadores al inicio y final de los encuentros, especialMENTE en 2008 y 2009.
Las investigaciones de los agentes sobre los cárteles mexicanos han encontrado que estas organizaciones incrementaron entre 2004 y 2009 su intervención en equipos mexicanos, e incluso han sido solicitados para “apadrinar” a escuadras de ligas menores a las que compran uniformes, construyen canchas, techan gradas, y el pago de árbitros para los encuentros.
Pero si los equipos a los que contactan los narcotraficantes no aceptan ayuda, ni a sus promotores, ni a jugadores o rechazan la protección contra cárteles rivales, arreglos o la oferta de compra del equipo que les interesa, estas organizaciones, especialMENTE La Familia michoacana y el Cártel del Golfo recurren a sus operadores para amenazar a los dueños y lograr los acuerdos buscados…
Un caso de esas operaciones fue el de los “Mapaches de Nueva Italia” cuyos representantes pidieron al Ayuntamiento que la Unidad Deportiva Rosendo Arnaiz les fuera otorgada en comodato. Una vez recibida la remodelaron por completo y compraron dos lujosos autobuses. Wenceslao Álvarez compró uniformes y artículos deportivos para las ligas de diferentes actividades deportivas en Nueva Italia, por lo que la gente lo consideraba un benefactor, según la información.
Los Mapaches aparecieron con las nuevas categorías de futbol denominadas “Liga Premier de Ascenso” y “Liga de Nuevos Talentos”, participando en la primera junto con 42 equipos y tenía dos meses de operar cuando “Wencho” fue detenido.
Álvarez fue ubicado por las autoridades mexicanas y estadounidenses como el líder de una célula de La Familia que presuntaMENTE negociaba la compra de drogas, recibía dinero del narcotráfico proveniente de USA y realizaba operaciones de lavado de dinero.
A la célula le decomisaron 7.6 millones de dólares el 16 de septiembre de 2008 en Atlanta, Georgia, como parte de la investigación en el Proyecto Reckoning”. La detención de Álvarez afectó su área de operaciones de narcotráfico y de futbol que abarcaba parte de Michoacán y el sur del estado de México.
Las investigaciones de la DEA presumen que los cárteles del Golfo, Sinaloa, Juárez, Tijuana, La Familia, y parte de la organización de los Beltrán Leyva, han utilizado a equipos de futbol, desde amateur hasta profesional de México, en algunas de sus operaciones de lavado de dinero. La agencia ha identificado que las nuevas generaciones del narcotráfico han visto en el futbol un negocio de largo plazo con diversas aristas, como sobornos, extorsiones, reventa de boletos, compra de jugadores y manejo de apuestas.
Tras los resultados obtenidos con los Mapaches, la DEA indaga ahora sobre equipos mexicanos de Primera, Segunda y Tercera División en todo el país como los “Venados de Mérida”o los “Indios de Ciudad Juárez”. La investigación revisa la posibilidad de que equipos como Cruz Azul, entre otros, pudieran haber sido víctimas de promotores relacionados con lavado de dinero.
Hay indicios de que los cárteles han utilizado a los brokers del futbol en la compra o traspaso de jugadores para lavar dinero, usando paraísos fiscales; encontrando además que los grupos criminales también compran cartas de propiedad de los jugadores como parte del pago de cargamentos de droga.
Pero no solo el personal administrativo es señalado… También se investiga si los jugadores, cuerpos técnicos o cualquier otro miembro de los equipos, o árbitros, han sido objeto de extorsiones, amenazas o sobornos.
Las indagaciones de la DEA no indican que los equipos de Primera División sean propiedad de los cárteles, o que funcionen con dinero del narco, pues están dirigidas a ubicar las operaciones en las que las mafias puedan haber utilizado a estos equipos para realizar transacciones ilícitas. Sin embargo, en el caso de equipos de Segunda y Tercera División sí hay evidencias de que algunos serían propiedad de miembros de los cárteles de las drogas.
El triángulo que geográficamente marcan los estados de Michoacán, Estado de México y Guerrero sólo es una muestra del mismo esquema que se repite en diferentes estados del país donde, bajo el argumento de que cuentan con dinero porque trabajaron en USA o algún familiar se los ha enviado, miembros de los cárteles de las drogas compran o crean equipos de futbol locales, según indica la investigación. En estas regiones, son los cárteles del Golfo y La Familia los que han presionado a jugadores, árbitros y a la federación para obtener resultados que convengan a sus equipos preferidos, o con los que tienen contactos para la compra de jugadores.
Sin embargo, los cárteles tienen elegidos a sus equipos favoritos ya sea por convicción o por ganancias, no pretenden ganar siempre torneos de futbol, pero sí lograr ascensos, intervenir en las reventas y mantener a los equipos activos para aplicar operaciones de lavado de dinero, refieren los informes.
Desde 2004 la PGR y la Policía Nacional de Colombia habían comenzado a investigar la intervención del narcotráfico en los equipos de futbol mexicano debido a que promotores como Geovani Morantes, conocido como Paul Solórzano, fueron relacionados con un capo colombiano llamado Jorge Mario Ríos Laverde buscado por la DEA. Solórzano era un promotor deportivo que operaba traspasos de jugadores colombianos a equipos mexicanos como los Gallos de Querétaro, Celaya, Irapuato y Salamanca.
En una de sus transacciones, el jugador Carlos Álvarez fue arrestado en julio de 2003 cuando al viajar de México a Colombia pretendía sacar un millón de dólares en efectivo. En otro caso, el 3 de noviembre de 2004 Juan Bautista Ávalo, ex revisor fiscal del Deportivo Independiente Medellín, denunció ante la Fiscalía General de Colombia irregularidades.
El pasado 25 de febrero de este año, Fernando Rodríguez Mondragón, hijo del líder del cártel de Cali, declaro en una entrevista telefónica a un periódico nacional que en Colombia “es un secreto a voces” que grupos del narcotráfico lavan dinero en equipos del futbol mexicano.
“En Colombia es conocimiento de todos que hay narcotraficantes (de México) lavando dinero por intermedio de los equipos. Compran jugadores mediante transacciones oscuras con cuentas en paraísos fiscales, como Bahamas”, señaló el rotativo.

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Clonner
2009-06-11 15:33:37